¿Catamarca está mejor que La Rioja?
Esa afirmación es al menos engañosa
por Diego Córdoba


La Rioja y Catamarca son provincias con características similares pero que reflejan dos circunstancias diferentes. Mientras La Rioja es desfinanciada por el gobierno nacional, la provincia vecina es beneficiada por cómo se reparten los recursos coparticipables. Desde la militancia de la Libertad Avanza se repite con frecuencia que "Catamarca está mucho mejor que La Rioja". Recientemente Cristina Perez lo afirmaba en un medio porteño para criticar al gobernador por sus expresiones contra la ley de tierras.
Es por eso que nos dispusimos a analizar ese supuesto. Por un lado el argumento suele apoyarse en la solvencia de las cuentas públicas catamarqueñas, las inversiones millonarias por la extracción del litio y una sintonía fiscal con Nación le ha permitido a la provincia vecina gozar de un presupuesto superior bastante más holgado que el de La Rioja. Catamarca no atraviesa la necesidad de emitir un bono de emergencia como el "Chacho" al que La Rioja ha debido recurrir. Pero cuando se observa el impacto real en la calidad de vida de las personas de aquella provincia, el relato no es tan sólido ya que muestra cómo a veces con mayor presupuesto esto no siempre se traduce en mejor bienestar para la población y el contraste entre ambas provincias es evidencia de ello.
Es cierto que Catamarca muestra fortalezas macroeconómicas innegables. La provincia recibe, de manera constante, un 23% más de fondos de coparticipación federal que La Rioja. En el segundo semestre de 2025, Catamarca percibió $831.600 millones contra los $675.700 millones de su vecina, lo que se traduce en un 10% más de recursos por habitante ($1.935.925 per cápita contra $1.760.254). Además, Catamarca cuenta con una ventaja estructural que La Rioja no tiene respecto a la explotación minera. Mientras en La Rioja asambleas ambientalistas lograron frenar el megaproyecto de Famatina bajo la consigna "Famatina no se toca", Catamarca es hoy uno de los epicentros del litio en Argentina, con inversiones que dinamizan su economía formal y sus arcas públicas.
Pero sin entrar en el impacto ambiental, sanitario y productivo de esta industria, y sin evaluar la exposición a metales pesados y la contaminación del agua por relaves mineros afectan a comunidades cercanas a los yacimientos, con problemas respiratorios, dermatológicos y gastrointestinales documentados en regiones mineras de todo el país, de por sí en el ámbito agropecuario, la minería compite por el agua con la agricultura y la ganadería, y en zonas áridas como Catamarca el consumo de agua por parte de la industria reduce la disponibilidad para riego y ganado, afectando directamente a pequeños productores y economías regionales. La minería del litio, en particular, requiere enormes cantidades de agua en un contexto de creciente escasez hídrica, ya que cada tonelada extraída consume entre 500.000 y 2.000.000 de litros, en una región donde el recurso es cada vez más escaso por el cambio climático y el retroceso de los glaciares. Catamarca recibe regalías millonarias, pero el costo ambiental y social puede terminar siendo más alto que el beneficio económico.
Pero más allá de eso, cuando el análisis baja de las cuentas públicas a la vida cotidiana, es ahí donde el relato hace agua. Según el último informe del INDEC correspondiente al segundo semestre de 2025, la tasa de pobreza en el Gran Catamarca es del 35,7%, apenas un punto porcentual por debajo del 36,7% que registró La Rioja. Una diferencia de solo 1% a pesar del 10% más de recursos públicos por habitante, además de las regalías mineras que percibe la provincia vecina. Y peor se pone la situación si observamos la desigualdad. La Rioja es la provincia con menor desigualdad de ingresos del país, con un coeficiente de Gini de 0,324, mientras que el promedio nacional es de 0,425. La Rioja está 23,8% por debajo del promedio en desigualdad. Catamarca, en cambio, muestra niveles de desigualdad interna superiores, lo que indica que sus recursos, aunque mayores, no se distribuyen de manera equitativa entre su población. El Ranking Multidimensional de Condiciones Sociales elaborado por Empiria Consultores en julio de 2026, que mide conjuntamente pobreza, empleo formal, acceso a la salud, educación y déficit habitacional, ubica a La Rioja en el puesto 11° a nivel nacional, por encima de Catamarca que quedó relegada al puesto 14°. En cuanto al acceso a servicios básicos, el 92% de las viviendas riojanas tiene agua de red y el 88% acceso a Internet, condiciones que reflejan una cobertura comparable o superior a la de otras provincias del NOA, incluso con menos recursos per cápita.
El otro pilar del relato catamarqueño es su relación privilegiada con el gobierno nacional. Esa "sintonía fiscal" no es casual, sino que ha implicado una serie de compromisos políticos que incluyen una lealtad legislativa sistemática, con los legisladores catamarqueños votando a favor de los proyectos del oficialismo nacional especialmente en temas fiscales y presupuestarios. Eso le ha permitido a la provincia acceder a Aportes del Tesoro Nacional (ATN) que otras provincias no consiguen y mantener un flujo constante de transferencias discrecionales más allá de la coparticipación automática. Entre los proyectos que los legisladores catamarqueños votaron favorablemente se encuentran la Ley de Presupuesto 2025-2026, que incluyó partidas específicas para el "Plan Estratégico Minero" de Catamarca destinando fondos a infraestructura para el litio sin contrapartidas ambientales, la prórroga de la Ley de Inversiones Mineras, que extendió beneficios fiscales para empresas mineras incluyendo exenciones impositivas y estabilidad fiscal por 30 años, siendo cuestionada por organizaciones ambientalistas que denuncian la falta de control sobre el impacto ecológico y el proyecto de "Zonas Francas Mineras", aún en debate, que crearía áreas con beneficios impositivos exclusivos para la minería y que según sus críticos profundizará el enclave extractivo sin garantizar el desarrollo de proveedores locales.
El relato de que Catamarca está "mucho mejor" se apoya en una realidad macroeconómica, cuentas públicas más solventes, inversiones mineras millonarias y sintonía fiscal con Nación. Pero la evidencia microeconómica y social muestra una contradicción profunda cuando con un 10% menos de recursos por habitante y sin regalías mineras, La Rioja mantiene una tasa de pobreza casi idéntica, siendo la provincia con menor desigualdad de ingresos del país y superando a Catamarca en el índice multidimensional de bienestar social. La pregunta que el relato dominante no quiere responder es por qué los recursos mineros y fiscales de Catamarca no logran traducirse en una mejora en la calidad de vida de su población, porque tener más dinero en las arcas públicas no garantiza que ese dinero llegue a mejorar la vida de las personas.