Soberania Argentina
y la doctrina de tutela hemisférica de EEUU
por Manuela Calvo
En los últimos días circularon afirmaciones asegurando que, a partir de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Vaca Muerta pasaría a considerarse un “activo de seguridad regional” sujeto a control norteamericano. La idea se viralizó rápido: algunos plantearon incluso que el yacimiento neuquino quedaría bajo tutela o apropiación del gobierno estadounidense.

Desde Data Cuidada analizamos el documento original y los contextos geopolíticos involucrados. La conclusión es clara: la afirmación es falsa, pero el texto sí plantea riesgos concretos sobre la soberanía argentina y sobre el modo en que los recursos estratégicos de América Latina pueden quedar bajo presión externa.
Qué dice realmente el documento
La National Security Strategy es un documento de orientación política elaborado por el Poder Ejecutivo de EE.UU. No es un tratado internacional, no crea obligaciones jurídicas sobre otros países y no otorga autoridad para intervenir en territorios o recursos ajenos. Sin embargo, define la hoja de ruta del país en materias de defensa, energía, finanzas, diplomacia y seguridad.
El texto recupera explícitamente la Doctrina Monroe y establece un “corolario” según el cual Estados Unidos debe mantener preeminencia en el hemisferio e impedir que “potencias extrahemisféricas” controlen “activos estratégicos” en América. Ordena además identificar puntos y recursos clave del continente para su “protección y desarrollo conjunto con socios regionales”.
Argentina no es mencionada, Vaca Muerta tampoco, y el documento no habilita ninguna forma de apropiación de recursos naturales de terceros países. Pero los riesgos políticos, económicos y geoestratégicos que el texto plantea, y que son muy significativos.
Por qué debería preocuoparnos
Estos riesgos no son fantasías ni teorías conspirativas: se desprenden directamente del contenido del documento y del modo en que EE.UU. históricamente ejecuta su política exterior en la región.
La afirmación de que Estados Unidos “se queda con Vaca Muerta” es falsa, pero sería igualmente falso minimizar lo que este documento significa. La nueva estrategia de seguridad estadounidense establece una doctrina de tutela hemisférica que puede afectar la capacidad argentina de decidir soberanamente cómo desarrolla sus recursos energéticos, tecnológicos y minerales.
Presión para orientar la política energética y limitar socios
Al considerar que ninguna potencia externa debe controlar “activos estratégicos” en América, EE.UU. puede presionar para restringir la participación de China u otros países tanto en Vaca Muerta, como en la explotación de litio, infraestructura, puertos o telecomunicaciones; condicionar acuerdos económicos o de defensa a que Argentina elija empresas estadounidenses; influir sobre proyectos estratégicos para asegurar preeminencia norteamericana en sectores de energía y minerales críticos.
Esto no implica apropiación instantanea, pero sí interferencia en la capacidad argentina de decidir cómo y con quién desarrolla sus recursos.
Condicionalidades financieras y diplomáticas
La estrategia señala que EE.UU. utilizará su poder económico para asegurar su influencia. Eso incluye organismos financieros internacionales, acuerdos de cooperación, asistencia técnica y
financiamiento de infraestructura. El riesgo es que se apliquen condiciones implícitas o explícitas para direccionar inversiones o excluir proveedores no deseados. Esta forma de presión tiene impacto directo en políticas públicas y márgenes de maniobra soberanos.
Competencia por cadenas de suministro estratégicas
El documento instruye a identificar recursos a “proteger y desarrollar” junto a socios del hemisferio. En la práctica, esto puede afectar normativa de litio, acuerdos de hidrocarburos,
licitaciones energéticas, proyectos de transporte y logística.
Si Argentina no establece reglas claras, puede verse atrapada en una disputa geopolítica que limite su autonomía.
La militarización de la seguridad energética
Al incluir energía y recursos críticos dentro de su noción de seguridad nacional, EE.UU. abre la puerta a mayor presencia militar o tecnológica en el Atlántico Sur, ejercicios conjuntos con condicionalidad estratégica, cooperación en ciberdefensa con capacidad de injerencia, monitoreo indirecto sobre infraestructura sensible. No se trata de “bases” o apropiación, pero sí de riesgos de injerencia en áreas sensibles de soberanía, especialmente en un país que mantiene reivindicación territorial sobre Malvinas y una política histórica de desmilitarización del Atlántico Sur.
Intervención política indirecta
La reafirmación de la Doctrina Monroe puede derivar en apoyo a actores políticos alineados con intereses estadounidenses, influencia mediática y de think tanks, presión diplomática ante decisiones consideradas “contrarias” a su preeminencia regional. No implica control formal, pero sí riesgo de condicionamiento sobre la autonomía democrática argentina.
Si bien el documento no implica cesión de propiedad, sí plantea riesgos geopolíticos reales, que deben ser comprendidos con rigor para defender la soberanía energética del país con información, no con miedo ni con propaganda.
